Maderas cultivadas: el Paraíso brilla por su excelente estética y durabilidad.


En algunas provincias se lo conoce como el falso cedro ya que tiene una estética similar y propiedades físicas y mecánicas parecidas a la madera nativa. Al ser una madera cultivada, ofrece una opción sustentable para cualquier proyecto de obra ya que es renovable y reciclable.
El paraíso es un árbol muy popular en todo el territorio argentino y gran parte de Sudamérica. Si bien muchos piensan que es una madera natural del continente, este árbol llamado científicamente con el nombre de Melia azedarach, proviene del Sudeste Asiático, en la región del Himalaya.
Aunque fue cultivado en principio por sus características ornamentales y por su sombra, con el tiempo se fue descubriendo que su madera presenta rasgos muy parecidos al cedro misionero, con una veta delicada y muy pareja. Según un estudio científico (Leonardis 1977), es una madera blanda, fácil de trabajar que es apropiada para el uso industrial como la construcción de aberturas y muebles de alta calidad, entre otros usos.
Investigaciones del INTI Maderas (Instituto nacional de tecnología Industrial) de Argentina sobre la “Clasificación de las maderas por su durabilidad natural”, es decir que la madera fue expuesta al ataque de hongos xilófagos frente al mayor riesgo de uso, entendiendo por tal el empleo de la madera sin preservación y contacto con el suelo o agua dulce. El paraíso se encontró en un rango de durabilidad 3 en dicho estudio, similar al de maderas nativas como cedro, guatambú, quebracho blanco, lenga o petiribí, entre otras. Esto significa que puede durar hasta 10 años sin ningún tipo de tratamiento y con el correcto mantenimiento con barnices o lacas esa vida útil se multiplica de manera considerable.
En el caso de las aberturas por ejemplo, carpinteros expertos afirman que gracias a la entrada de esta madera al mercado, se pueden ofrecer ventanas, puertas y portones a un precio muy competitivo y por sus excelentes propiedades estéticas, físicas y mecánicas, compite con otras maderas nativas cuyo precio es mucho más elevado y poco accesible para clases medias. Según los especialistas, la clave es hacer un service cada tres años con productos de primera calidad y con ello se mantiene perfectamente durante décadas.
Otras aplicaciones de esta madera de color castaño, rojizo-amarillento y con vetas más oscuras bien demarcadas es en pisos, enchapados, revestimientos, terciados y muebles de diseño y alta calidad, entre otros. En cuanto al tratamiento acepta barnices y lacas sin coloración o bien se pueden utilizar tintes en distintos colores, ya que gracias a su prominente veta, permite aceptar tonos oscuros y lucir muy bien.
Sin dudas el paraíso es una opción inteligente que permite disfrutar la calidez de la madera en el hogar. Con productos de todo tipo a precios competitivos y gracias a ser una madera cultivada, aporta sustentabilidad to ya que es renovable, reciclable y reemplaza materiales de un alto impacto ambiental como el aluminio o el acero, entre otros.

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