Viena construirá el rascacielos de madera más alto del mundo


El edificio es del estudio Rüdiger Lainer and Partner y tendrá 84 metros de alto. Promete disminuir las emisiones de carbono en relación al hormigón, pero aun despierta dudas entre los bomberos.


Un rascacielos de madera, que según los arquitectos austriacos será el más alto del mundo, se construirá en Viena el año que viene. El proyecto, llamado HoHo, del estudio Rüdiger Lainer and Partner, tendrá 84 metros de alto y estará ubicado en la zona de Seestadt Aspern, uno de los sitios de Europa que más está creciendo en los últimos tiempos. Albergará un hotel, un restaurante, un centro de estética, como así tambien oficinas y departamentos, y se espera que cueste alrededor de 60 millones de euros.

 

La desarrolladora del proyecto, Caroline Palfy, de la empresa Kerbler, explicó que se eligió la madera debido a sus beneficios ambientales. “Creo que es importante que todo el mundo piense de diferentes maneras. La madera es un material ideal para la construcción “, dijo. “Era perfecto hace 200 años, y sigue siendo perfecto ahora”. Se estima que 76% de la construcción estará hecha de madera, lo cual afirman que ahorrará 2.800 toneladas de emisiones de dióxido de carbono (CO2), siempre en comparación con una estructura similar de hormigón. Para ponerlo en términos reales, equivale al gasto que produciría manejar un auto 40 kilómetros por día, a lo largo de 1.300 años. En comparación con la madera, que absorbe el CO2 del aire mientras que un árbol crece, la producción de hormigón provoca altos niveles de emisiones de carbono.

 

Al servicio de bomberos de Viena, por su parte, le preocupan los potenciales riesgos que la estructura puede generar. En ese sentido, está trabajando con los arquitectos para poner a prueba sus planes. “El hecho es que todo el mundo quiere construir edificios cada vez más altos. Una estructura de 84 metros de altura no es algo habitual para Europa, y hay numerosas cuestiones que hay que resolver”, dijo el portavoz del servicio de bomberos, Cristian Wegner. “Algunos de nosotros nos molestamos porque nos pareció una locura presentar una idea como ésta, que no se ha discutido con todo el mundo todavía. Hay que encontrar la combinación correcta de hormigón y madera. También queremos desarrollar un sistema de rociadores que sea más seguro. Estimo que las pruebas se superarán sin ningún problema, pero desarrollar este proyecto como dicen que lo harán, es un emprendimiento serio”, completó.

 

Otros edificios de gran altura en Viena han generado preocupación en la clase política, ya que consideran a su altura como “exorbitante” y que no alcanzan niveles totales de ocupación. Pero Katrina Riedl, portavoz del ÖVP, el Partido Popular de Austria, defendió el último proyecto. “Viena no es una ciudad de los rascacielos, pero la innovación es parte de nuestra ciudad. ¿Por qué no probar cosas nuevas?”, finalizó.


Fuente: http://arq.clarin.com