Madera de pino en la cocina: economía, diseño y calidez


La madera es el material más cálido conocido y cuando se incorpora a un espacio tan importante en una vivienda como es la cocina, el resultado es siempre un espacio confortable y acogedor que se convertirá en el alma de la casa. En este caso se trata de una madera de alta disponibilidad en el mundo: el Pino.

Quizás por desconocimiento, esta madera no goza de toda la reputación que debería tener. En el mundo más del 90% de la madera utilizada en estructuras y construcciones de viviendas son de pino. Con el debido tratamiento alcanza una durabilidad altísima y luce como cualquier otra madera maciza.

La gran tecnología aplicada como el manejo forestal, por medio de podas y raleos, hace posible que la madera de pino pueda lucir libre de nudos. Los procesos de secado también convierten a esta madera en un producto mucho más duradero y sólido.

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¿Por qué elegir madera de pino para tu cocina?

• Esta madera es bella por naturaleza. Además es muy gratificante para los sentidos: su color y texturas son agradables y visualmente aporta sensación de bienestar y calidez.

• Se ha dado una gran evolución en materia de diseño logrando cualquier estilo de mueble soñado.

• Los aceites, barnices pinturas y resinas que se utilizan para proteger la madera han evolucionado muchísimo aportando colores, resaltando texturas y logrando una preservación muy alta que supera fácilmente los 30 o 40 años si se le da un uso adecuado.

• Su alta disponibilidad y bajo costo la hacen muy accesible compitiendo en precio con muebles de tableros y siempre están los que prefieren un mueble de madera maciza.

• Su procedencia también es importante ya que en Argentina por ejemplo, la madera de pino proviene de bosques implantados, creados para tal fin lo que convierte a esta madera en un producto renovable.

• La madera también destaca por ser ecológica: es renovable, reciclable y biodegradable. Y además, el costo energético a la hora de producirla es menor que el de otros materiales, como el acero laminado, que requiere 19 veces más energía que su equivalente en madera.