Casas de verano: claves para hacer la cabaña perfecta


Diseñada por el estudio Jackson Clements Burrows como una vivienda de fin de semana, la Cabaña a la luz de la luna se proyectó con la premisa de asegurar la mayor cantidad de luz posible, y de resolver los ambientes de forma eficiente.


Las casas que son pensadas para los fines de semana y las vacaciones tienen una serie de restricciones bastante similares, donde los presupuestos acotados y las limitaciones de superfice figuran por lo general al tope de la lista. Con estas premisas en mente, el estudio Jackson Clements Burrows proyectó la Cabaña a la luz de la luna, una vivienda de descanso en la región de Victoria, Australia, para una familia compuesta por una pareja y dos hijos.

Ubicada en una zona donde los días alternan entre el sol radiante y el viento y la lluvia, la propuesta de los arquitectos incluyó una zona de galería que a su vez cuenta con una protección perforada. De esta manera, se puede usar el lugar sin importar las condiciones climáticas. El espacio principal fue provisto de una serie de ventanas de piso a techo, con lo cual se aseguró una óptima cantidad de luz natural en el interior.

También se decidió revestir el exterior con una especie maderera local conocida como “gomero manchado”, que resiste la variación térmica y que, al envejecer, tomará un ligero color grisáceo. Las protección de las ventanas también fueron revestidas con este material.

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Otra de las cuestiones importantes a resolver fue cómo disponer los ambientes de la forma más eficiente posible. Para esto se decidió que la cabaña tuviera una forma totalmente regular, de manera tal de minimizar los costos. Sobre la planta de 60 metros cuadrados se construyó un núcleo central de madera, alrededor del cual se dispusieron los locales principales: cocina, comedor, baño y dormitorios. Mediante una serie de puertas corredizas se pueden cerrar los cuartos durante el día, de manera tal de aprovechar el espacio al máximo.

Todas las decisiones de los autores estuvieron determinadas por las necesidades más urgentes a resolver, pero teniendo en cuenta que, en una segunda etapa, la obra podría agrandarse. Considerando que en ese caso, la cabaña pasaría a ser un ala para huéspedes, el diseño tuvo que mantener la máxima flexibilidad posible de manera tal de poder adaptarse a un nuevo uso.


Fuente: http://arq.clarin.com