Madera al natural y estilo minimalista, refacción de departamento en Londres de 1920 al siglo XXI


El minimalismo se encuentra hoy en la cúspide y es uno de los más elegidos a nivel internacional. Este estilo de diseño y decoración que da sus primeros pasos finalizada la segunda guerra mundial y se instala allá por 1960 vuelve a estar en el centro de la escena, principalmente por consumidores de entre 30 a 50 años. Se trata en su ámbito más general de reducir a lo esencial, de despojar de elementos sobrantes. Es una traducción literal del término inglés minimalism, o sea, que utiliza lo indipensable. Se trata básicamente de simplificarlo todo.

 

Aquí los colores claros se destacan, pero principalmente el blanco es amo y señor de la escena y puede encontrarse en paredes, mobiliario, aberturas, iluminación y en casi cualquier rincón. La madera al natural aparece entonces como un elemento determinante para contrastar con el resto de los objetos, colores y texturas.

Se encuentran en la escena lo frío y lo cálido para aportar un ambiente de equilibrio que lleva al bienestar, al confort y balancean los sentidos creando un hogar realmente habitable. La madera no es solo el color también es en lo posible la textura al natural que se combina con elementos artificiales y vanguardistas como cerámica, vidrio, metales y acrílicos, entre otros.

Entonces la madera puede aparecer principalmente en pisos, donde contrasta generalmente con altas e interminables paredes blancas y mobiliario vanguardista que también puede combinar madera al natural con madera laqueada en color, acero o aluminio y cristales por ejemplo. Los muebles de cocina o escaleras son otros ejemplos a tomar en cuenta.
Este es el caso de un ático en la ciudad de Londres. Resulta difícil creer que este edificio fuese construido en 1920 con su ultra moderno interior y su inmaculada atención a los detalles, que parece mucho más del estilo del siglo XXI.

El arquitecto londinense John Pawson ha cogido este ático de 90 años de antigüedad y lo ha transformado en un sueño minimalista. Esta construcción alberga grandes ventanales de acero cepillado y altas puertas de cristal que se abren hacia un balcón sobre un tejado. El interior es luminoso y amplio, con mucha luz natural que emana de los cristales y las paredes blancas, mientras que el mobiliario ayuda hacer rebotar esta luz creando un espectáculo casi irreal. Los pisos de madera de roble al natural aportan calidez a los ambientes, añadiendo a la vez una textura delicada al interior en general.

El minimalismo pone nuevamente a la madera en el centro de la escena, contrariamente a lo que muchos creen. El adecuado uso de madera impactará positivamente proporcionando una sensación de bienestar ambiental y confort, que la convierten en un material de construcción y decoración diferente y exclusivo.