Barcelona, España: una vivienda con estructura de madera es la primera vivienda pasiva de la ciudad.


Reduce un 70% la factura de energía con respecto a otra de las mismas características que cumpla con el Código Técnico de Edificación. Esto supone un ahorro superior a los 2.200 euros anuales en climatización para sus propietarios para obtener una temperatura confort durante todo el año, incluidos electricidad y agua caliente.

House Habitat, empresa especializada en construcción sostenible y saludable, ha obtenido el certificado Passivhaus en la vivienda recientemente finalizada en Castelldefels (Barcelona). Se trata de la primera construcción a pie de playa en Catalunya que recibe el exigente certificado de origen alemán de eficiencia energética. Y lo ha conseguido, además, utilizando materiales naturales, de bajo impacto ambiental y respetuosos con la salud, informa la empresa.

La vivienda, cuya estructura es de madera, combina elementos de la arquitectura tradicional mediterránea con soluciones modernas e innovadoras. Consta de 219 metros cuadrados distribuidos en dos plantas. En la planta baja se encuentran dos de las cinco habitaciones y un espacio diáfano donde se encuentran la cocina, el comedor y la sala de estar con acceso a una amplia terraza. La planta primera cuenta con tres habitaciones más, entre ellas la habitación principal con baño integrado.

Requisitos de una vivienda Passivhaus

El Passivhaus es el estándar internacional de eficiencia energética más exigente del mundo, y está enfocado a construir edificios donde el consumo de energía para mantener un alto nivel de confort sea muy bajo. Para cumplir los requisitos que establece el Passivhaus Institut de Alemania es necesario combinar una serie de técnicas constructivas dirigidas a conseguir unos altos resultados de hermeticidad que impidan el paso de aire indeseado, explica House Habitat.

En el caso concreto del proyecto de Castelldefels, el principal reto que planteaba era reducir la demanda energética en verano y conseguir el confort de los usuarios en ausencia de un sistema de aire acondicionado convencional. Para ello, incorpora un gran aislamiento en paredes exteriores y cubiertas, la instalación de un sistema de ventilación mecánica de doble flujo con recuperador de energía entálpico y ventanas de altas prestaciones de madera laminada con doble vidrio, warm edge y cámara con gas argón.

Las fachadas tienen orientación sur y este y cuentan con el mayor número de ventanas con el objetivo de aprovechar las ganancias solares en invierno y así reducir la demanda de calefacción. Por otro lado, en verano se evita el sobrecalentamiento gracias a la protección solar de las contraventanas y el sistema de climatización de ventilación mecánica.

El característico blanco de la arquitectura mediterránea utilizado tanto en la fachada -de mortero de silicato- como en la cubierta, cumple con la función adicional de reflejar la radiación solar e impedir la entrada de calor a la vivienda. La casa está equipada además con tecnologías de la domótica que permiten controlar la climatización, la ventilación y las persianas a través de dispositivos móviles conectados a Internet.

Construcción en madera certificada

Además de demostrar que se pueden construir viviendas Passivhaus en clima mediterráneo cerca de la playa, la casa de Castelldefels vuelve a poner de manifiesto la idoneidad de la madera para cumplir con los requisitos del estricto estándar, explica la empresa.

La vivienda tiene estructura de entramado ligero de madera de pino nórdico procedente de bosques sostenibles certificados. Un material de alta calidad debido a su crecimiento lento y resistencia a la humedad, que contribuye a aumentar la eficiencia energética y lograr un ambiente saludable en el interior gracias a su alta transpiración. También se ha empleado este material natural, renovable, reutilizable y biodegradable en todo el aislamiento, realizado con fibra de madera.

“Estamos convencidos de que la madera es el material no ya del futuro sino del presente. Además de sus ventajas para ejecutar una construcción de calidad, tanto para viviendas unifamiliares como edificación en altura, tiene un valor añadido como es su menor impacto ambiental, algo fundamental si queremos reducir la contaminación y que nuestras ciudades sean más habitables. Otro aspecto a resaltar la rapidez de ejecución. Esta casa la hemos construido en 7 meses”, concluye Jaime Llamas, responsable de House Habitat.

FUENTE: energynews.es