Las casas pasivas europeas, son un modelo viable en la Argentina actual.


Las casas pasivas que marcan el rumbo en la construcción en Europa, son un modelo viable en la Argentina actual.

Producen un ahorro de hasta el 75% de los costos de energía y su retorno de la inversión, puede ser respecto de la construcción tradicional, de unos dos años. Además causan un impacto mínimo en el medio ambiente, con materiales naturales como la madera. Un negocio redondo en el que todos ganan.

El incremento de tarifas ha puesto una presión significativa sobre el bolsillo de los usuarios, cada vez más personas analizan como pueden ser más eficientes desde su estado actual, termotanques eléctricos solares, estufas de pellets de madera, buscan eliminar cualquier filtración de las aberturas y cualquier otro factor que haga disminuir las cuentas de los servicios.

Claro que cuando se trata de una obra nueva, un proyecto desde cero, la nueva tendencia en Argentina es imitar los modelos europeos que van hacia la “Casa Pasiva” En este nuevo contexto actual, en el que el alto consumo energético derivado de los edificios supone un alto coste energético y medioambiental, la forma de construir adquiere una nueva dimensión, construir de una forma sostenible y en la que la reducción del consumo energético es una prioridad.

En Europa la tendencia es la construcción bajo el estándar Passivhaus, una construcción de alta eficiencia energética, y también los edificios de consumo de energía casi nulo, EECN o Nzeb con siglas en ingles, que a través de la directiva 10/31/UE relativa a la eficiencia energética de los edificios que, ya en vigor para los edificios públicos (2018), y a partir de 2020 para edificios de nueva construcción, obliga a construir en base a criterios de consumo de energía casi nulo, con la máxima de reducir el consumo energético derivado de los edificios.

En los últimos tiempos cada vez oímos más hablar sobre casas pasivas y todos los beneficios que reporta este tipo de construcción enfocada a la sostenibilidad y a la eficiencia energética. Veremos a continuación algunas de sus ventajas y porqué es un de los negocios con mejores retornos de inversión.

Menos energía

Todos sabemos que uno de los mayores principales gastos a los que debe enfrentarse una familia es el de la energía térmica. En España se gasta desde 1.960 a 2.160 euros al año en una vivienda promedio de 4 personas. En Argentina estos valores son similares y se espera que a corto plazo se igualen con los costos de estos países de primer mundo.

Al contrario, en una casa pasiva el gasto anual derivado en calefacción ronda los 200-300 euros anuales (unos 5000 pesos argentinos), y además el consumo puede ser monitoreado para conocer el consumo de energía real que se produce la vivienda. Parece increíble, ¿verdad? Pero en este tipo de viviendas está demostrado que la demanda energética en calefacción y refrigeración se puede llegar a reducir hasta un 75%, el aporte de energía que necesitan es mínimo.

Desde luego, este es uno de los mayores atractivos de este tipo de construcciones ya que conecta con el interés del usuario de no destinar tanto dinero a la factura energética y esto es posible gracias a la forma en que son diseñadas y construidas este tipo de viviendas, que combinando ciertos elementos constructivos como el aislamiento, la hermeticidad, ventilación, el uso de materiales naturales y aislantes como la MADERA, se combinan con elementos de la bio arquitectura como ser la orientación o techos verdes, algo que permite optimizar ampliamente el uso de energía. Esta es una de las razones por las que la mayoría de los usuarios de estas viviendas presumen de no tener que encender prácticamente la calefacción durante todo el año.

Confort y calidad de vida

Otras de las características de este tipo de viviendas es el gran confort que este tipo de viviendas proporcionan a sus habitantes. La calidad constructiva de estas viviendas, que tienen en cuenta los niveles de aislamiento, hermeticidad y los cerramientos para evitar pérdidas de energía, hacen que en estas viviendas se perciba una alta sensación de confort, muy valorado por los usuarios de este tipo de viviendas. La temperatura suele rondar los 20-25 grados y tan solo en los días más fríos del invierno se necesita un aporte de calefacción.

Saludables

La ventilación mecánica con recuperación de calor se convierte en un aliado imprescindible en este tipo de viviendas para garantizar que en un ambiente tan aislado y hermético se produce la necesaria renovación del aire. La VMC se encarga de suministrar aire limpio de forma constante además de extraer los olores y contaminantes de la vivienda hacia el exterior, por esto las viviendas se caracterizan por una alta calidad del aire interior.

La ventilación mecánica controlada puede reducir las pérdidas de calor de ventilación hasta en un 90%, lo que indica que se necesitará muy poco calentamiento / enfriamiento adicional para mantener las temperaturas interiores cómodas, agradables y confortables.

Sostenibles

Como hemos dicho anteriormente, las casas pasivas son un modelo de construcción sostenible, ya que utilizan un concepto basado en construcción de baja demanda energética.
Una vivienda de este tipo es sostenible para el medio ambiente porque no genera prácticamente emisiones contaminantes, además también suele ir asociada al uso de materiales naturales como la madera e incluso se tiene en cuenta en todo el proceso de la construcción el empleo de materiales respetuosos con el medio ambiente y no dañar o impactar en el lugar donde se construye.

Esta es una premisa para un desarrollo sostenible, viviendas integradas, que no rompan la estética ni el equilibrio natural y que no contaminen. En un contexto como el actual, en el que en España el sector residencial acapara el 17 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, apostar por este tipo de construcción es apostar por un futuro mejor.
Retorno de la inversión

Suele considerarse que este tipo de vivienda, por definición es más cara que la “normal”. No es exactamente así, ya que, aunque el coste de la construcción por metro cuadrado puede encarecerse respecto a la vivienda convencional (en un 5% – 10% aprox.), el ahorro de energía que se consigue permite amortizar la inversión en los primeros dos años.
Viviendas más saludables y confortables y con un menor coste medioambiental y energético, lo que hace suponer que este es el presente y futuro de la construcción, una construcción sostenible y eficiente.